¿Cómo reconocer la violencia psicológica?

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Las afirmaciones incluidas en esta guía intitulada “Elaboración reflexiva del comportamiento en situaciones de violencia psicológica” aportan las situaciones más frecuentes en las cuáles la mujer es víctima de abuso psicológico. Se trata de los daños considerados comúnmente “pequeños” si se comparan con aquellos que provienen de la violencia física (patadas, golpes, bofetadas).

Cabe mencionar que si el comportamiento registrado en este texto se da de manera aislada, o aparece algunas veces, no es significativo. Este comportamiento o conductas se vuelven graves cuando surgen con frecuencia y de manera continua al grado de convertirse en un patrón de comunicación de la pareja.

Elaboración reflexiva del comportamiento en situaciones de violencia psicológica

Las preguntas presentan situaciones diversas en distintos ámbitos:

  • En público.
  • En familia.
  • Tú.
  • Él.
  • Los amigos de él.
  • Tus amigas.

En público:

  • Menosprecia tu comida delante de los invitados.
  • Menosprecia tu manera de vestir, de moverte, de hablar.
  • Te menosprecia al compararte con otras mujeres delante de ellas.
  • Te observa con ironía o sarcasmo.
  • Te ridiculiza acusándote de que “no entiendes que sólo está bromeando”.
  • Te sientes tratada como una “tonta” que debe ser protegida.
  • Te amenaza abiertamente, te da una bofetada, o veladamente te dice “hablamos. después” sobre la forma de comportarte, cuando algo relacionado con tu conducta no es de su agrado.
  • Adviertes gestos y miradas amenazantes contra ti.
  • Corteja a otras mujeres delante de ti.

En familia:

Si tienes un trabajo fuera del hogar:

  • No valora tu trabajo.
  • Pretende controlar tu ingreso y gasto.
  • No soporta que tú ganes más que él.
  • Envidia tu éxito profesional.
  • Sientes que bloquea tu trabajo.

Si eres ama de casa:

  • Te restriega que te mantiene.
  • Te acusa de que te das vida de gran señora en la casa mientras él se mata trabajando.
  • Te da dinero sólo para los gastos cotidianos.
  • Para tus gastos personales tienes que pedirle dinero cada vez que necesitas algo.
  • Te humilla cuando le pides dinero para tus cosas personales.
  • No tienes acceso a una cuenta bancaria mancomunada, chequera, o a una extensión de su tarjeta de crédito.
  • Tienes una tarjeta de crédito personal que él controla.

Para ambas:

  • Te oculta sus ingresos.
  • Menosprecia y critica la manera como administras el hogar.
  • Menosprecia y critica tu modo de educar a los niños.
  • Denigra tu imagen de madre delante de los hijos.
  • Denigra tu imagen de mujer delante de los hijos.
  • Es agresivo con los niños.
  • Ignora a los niños.
  • Mortifica a los niños.
  • Les dice siempre “sí” a los niños.
  • Sientes que debe siempre demostrarles a los hijos que él es más bueno que tú.
  • Escapa cuando le hablas de los problemas familiares (hijos, gastos, reparaciones) y después te acusa de no haberlo prevenido antes a fin de resolverlos a tiempo.

Tú:

Te sientes culpable cuando regresa a casa, si:

  • No encuentra todo en orden.
  • No está lista la comida.
  • Evitas contradecirlo por temor a su reacción.
  • Evitas expresar claramente tus sentimientos por temor.
  • Evitas manifestar abiertamente que no estás de acuerdo con él.
  • La mayoría de las veces encuentras una justificación a su comportamiento que te lastima.
  • Siempre estás dispuesta a creer en sus promesas, pese a que te ha demostrado que no las sostiene.
  • Olvidas fácilmente las ofensas.
  • Cuando es bondadoso y agradable, esperas que haya cambiado para siempre.
  • Te exiges a ti misma para evitar contrariarlo.
  • Cuando estás con él tienes la sensación de estar caminando sobre las nubes.
  • Intentas secundarlo en todos sus deseos mientras él te critica.
  • Te sientes confundida cuando eres compresiva y él no corresponde a tus expectativas.
  • Te trata mal y al día siguiente te convence de que no ha ocurrido nada.
  • No sabes qué cosa detonará su agresividad.
  • Intentas convencerte de que sus insultos verbales y su comportamiento irrespetuoso no son ofensivos, no obstante que cuando se dan estas acciones te hacen daño.
  • Intentas continuamente encontrar el discurso apropiado para expresarlo en palabras justas para que él te entienda.
  • A veces tienes la duda que la violencia psicológica que él ejerce sobre ti sea fruto de tu fantasía o percepción equivocada.
  • Tienes miedo de quedarte sola.
  • Sientes siempre la obligación de respetar los deberes conyugales (servicio doméstico, sexo, asistencia en las enfermedades), no obstante él demuestra no tener ningún respeto hacia ti.
  • Te agotas al tratar de explicarle tus deseos.
  • Te esfuerzas para esconderle tu sufrimiento al no lograr que él te comprenda y en consecuencia te da miedo su ironía o indiferencia.
  • Te esfuerzas por mantener una relación de “pareja sin problemas” por temor a que él tenga reacciones que te hagan daño.
  • Le tienes miedo.
  • Tienes miedo de perderlo no obstante que con sus acciones te genere trastornos y te haga perder la serenidad.
  • Después de un pleito con él te dices con frecuencia:
  • ¿Dónde me equivoqué?
  • ¿Es mi culpa?
  • Hablo demasiado.
  • Digo siempre las cosas de manera incorrecta.
  • Quizás él tenga razón, en este momento estoy muy nerviosa.
  • No lo entiendo, no sé cómo debo comportarme.
  • Debe tener problemas con su trabajo que no me dice.
  • Los hombres se contienen y luego explotan en el hogar con la familia. Quizás esto sea saludable para él.
  • Este mal momento se le pasará. Debo tener más paciencia.
  • No quería decirme (o hacerme) eso que ha dicho o me ha hecho.
  • Hay hombres peores que él.
  • No es su culpa.
  • Debo leer algún libro sobre la relación con los hombres.
  • Debo aprender más al respecto.
  • Seguramente de niño tuvo problemas con su madre (padre, hermanos).
  • Debe tener un trastorno en la esfera afectiva.
  • Es demasiado sensible.
  • Nadie nace malo.
  • Dijo que estaba molesto.
  • No mencionó que le molestaba haberme hecho mal, pero lo intuí (en su mirada…, me hizo una caricia, hizo como que no hubiera pasado nada…, se dirigió a mí en un tono amable, etcétera).
  • Quizá sea yo quien no aprecia su lado positivo.
  • Él dice que me ama.
  • Jura que no ocurrirá jamás.
  • Nuestra relación no es peor que otras, por lo tanto con el tiempo entenderá cuánto lo amo.
  • Me lastima, no obstante sé que no lo hace con la intención de hacerme daño. Es su estilo, ¡pobre!, no es su culpa, tiene muy mal carácter.
  • Lo amo.
  • Debo solamente insistir y resistir.
  • Me siento confundida.
  • No entiendo lo que me sucede cuando estoy con él.
  • No soy capaz de hacer que él me comprenda.

Él:

  • Te miente.
  • Te dice burdas mentiras sin sustento.
  • Te dice mentiras sabiendo que no le creerás
  • Con frecuencia te dice: “¿No confías?”
  • Cuando le dices que su comportamiento te desagrada, te responde: “Es tu problema”.
  • Lo que dice un miembro de su familia tiene más valor que lo que tú dices.
  • Pone mala cara cuando sales con tus amigas, por un compromiso, paseo o una cita, fuera del hogar sin él.
  • Utiliza el silencio para castigarte.
  • Usa insultos verbales contra ti.
  • Usa insultos al dirigirse a los hijos.
  • Usa el sarcasmo para herirte.
  • Niega haberte insultado.
  • Hace promesas que no cumple.
  • Critica a las personas que frecuentas fuera de la pareja.
  • Se encoleriza cuando miras a un hombre.
  • Le da rabia si un hombre te mira.
  • Te acusa por “pensar demasiado”.
  • Te acusa de ser pleitista.
  • Te acusa de que no recuerdas correctamente algún asunto.
  • Te acusa de ser demasiado distraída.
  • Utiliza con frecuencia palabras amenazantes.
  • No te expresa su gratitud si haces alguna cosa por él.
  • Si tienes un éxito emprende acciones para arruinar tu felicidad.
  • Tiene con frecuencia conductas de indiferencia con respecto de cualquier cosa que hagas o digas.
  • Se nota en él que se avergüenza de ti.
  • Te culpa siempre de los problemas.
  • Te llama por teléfono para controlarte si estás en casa.
  • No responde intencionalmente al celular.
  • Sale sin decir a dónde va.
  • Le pregunta a los hijos qué cosa hizo mamá cuando salió.
  • Te hace regalos con poca frecuencia.
  • Te regala objetos que sabe que no te gustan.
  • Te dice con gusto los juicios negativos que tienen sus amigos de ti.
  • Te acusa de ser la causa detonadora de su mal comportamiento.
  • Descuida su salud, pese a que sabe que tú tendrás que soportar las consecuencias.
  • Te ofrece una comida, pese a que sabe que una comida te hace mal.
  • Es avaro con la familia y espléndido con los amigos y amigas.

Sexo:

  • No tiene relaciones sexuales contigo.
  • Hace raramente el amor contigo.
  • Usa un lenguaje y actitudes sexuales que no compartes con él.
  • No le importa que no tengas placer sexual.
  • Es el único momento en el cual experimentas un placer excepcional con él.
  • Si es así, es éste el único motivo por el cual puedes todavía soportar su comportamiento ofensivo.

Sus amigos:

  • Sus amigos intentan ignorar las bromas insolentes que él hace sobre ti.
  • Si te rebelas, te acusará de que “no entiendes que sólo estaba bromeando”.
  • Te utilizan como sirviente o cocinera.
  • Caes en la trampa cuando organizan una fiesta y la hacen de tal modo para que rechaces la invitación y así él pueda llevar a la amante.
  • El comportamiento (palabras, miradas, juicios, comentarios) que utilizan para referirse a ti, te hacen sentirte insegura.
  • Cuando te defiendes de los ataques de sus amigos se pone de parte de ellos.
  • Tratas de no entender las mentiras que ellos te dicen para encubrir la traición de él.
  • Aceptas a estos amigos porque son amigos de él, pese a que te mortifican.

 Tus amigas:

  • No te da gusto que tu amiga te diga la verdad sobre la pésima relación que tienes como pareja.
  • Piensas que tus amigas a veces exageran porque no lo conocen bien como tú.
  • Piensas que las amigas son a veces envidiosas.
  • Ya no sales con tus amigas.
  • Utilizas a tus amigas sólo para descargar tu amargura y no para tomar una decisión.
  • Utilizas a tus amigas sólo para aliviar tus penas y obtener fuerzas para recomenzar a soportar la prepotencia de tu pareja.
  • Te alejas de tu amiga que te abre los ojos al desenmascarar las mentiras que él te dice.
  • Te alejas de tu amiga que te demuestra que él es capaz de expresar buenos sentimientos sólo hacia otras mujeres.
  • Te esfuerzas para que tus amigas lo vean a través de tu propia mirada de enamorada con el fin de que lo justifiquen.
  • Tus amigas te evitan.

“El amor no hace ni sufre injusticias, ni para los dioses, ni para los hombres porque la violencia no corresponde al amor”.

PLATÓN

Simposium

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