La venta de libros ha aumentado un 15 por ciento. ¿Tú ya alcanzaste tu cuota de mercado?

Escribir textos promocionales es una habilidad, y una habilidad que puede aprenderse.

Un texto promocional, por mejor elaborado que esté, no puede venderle un libro a alguien que no está interesado, pero si es efectivo le dará al libro una ventaja ante las personas que entren en contacto con él.

Si bien las siguientes reglas son aplicables a muchos tipos de escritos, son fundamentales para la elaboración de la mayoría de los textos de marketing y de correo directo. Te darás cuenta de que la mayoría de los buenos textos siguen estos principios:

1. Sé claro

¡Una sola oportunidad es la que se tiene con el lector! Esto es algo de lo que ya hemos hablado, cada oración del texto debe ser fluida, limpia, fuerte y persuasiva. La claridad es el cimiento más fuerte. Se debe tener una clara idea de lo que se quiere lograr con el texto. No dejes de escribir hasta que lo que digas sea tan claro como el cristal.

2. Sé específico

Una vez que le has dicho al lector como florecerá su vida si lee el libro, debes apoyar ese mensaje con pruebas reales, específicas y tangibles. El poeta William Carlos Williams declaró: “No hay ideas más que en las cosas”. Adopta ese lema. Cada uno de los  más de cincuenta mil títulos que se publican anualmente ofrece entretenimiento, información o inspiración. Sin embargo, antes de elegir uno, los lectores necesitan más información. Bríndales algo que pueda servirles.

3. Transmite un mensaje positivo

Da un paso más y transmite al lector un mensaje positivo. Es sorprendente cómo muchas veces las editoriales pasan por alto esta regla. Cuando un representante de ventas pide que diferenciemos un nuevo título de sus competidores, a menudo caemos en una explicación en términos negativos: “No es como éste. No es como aquél”. Debemos comenzar de nuevo, reformulando nuestra respuesta. “Esto es lo que este libro hace. Toma al lector de la mano y lo atrapa”. Usar una descripción en negativo es como darle la espalda al lector.

4. Busca la simplicidad

Quienes trabajan en marketing a veces tienen la sensación de que un texto simple no alcanza y tratan de adornarlo. Esto suele conducirlos en una dirección equivocada. La gente lee un folleto, la contraportada de un libro o un aviso porque está interesada en el tema, no porque la redacción es entretenida. El magnate de la publicidad David Ogilvy relató que en cierta ocasión convocó a Eleanor Roosevelt para que recomendara un producto. Pensó que sería un golpe maestro, pero el aviso no produjo ventas. La gente recuerda haber visto a a ex primera dama, pero no recuerda el producto que ella recomendaba. Un texto elaborado presenta el mismo problema. El objetivo de un texto de marketing es vender libros, no venderse a sí mismo.

5. Usa la segunda persona y el tiempo presente

En un comunicado de prensa, no se presenta a un escritor que escribió (en tiempo pasado) un libro. El escritor explica (en tiempo presente) algo. El libro relata, describe, revela, muestra, ayuda, demuestra, conmueve, expone. El mensaje se refiere al presente, cualquiera que sea la hora del día, el día de la semana en que una persona lee el texto.

6. Usa cuantificaciones

Las cuantificaciones le funcionaron a García Márquez (Cien años de soledad, Doce cuentos peregrinos) y te funcionarán a ti. La gente las adora, ya sea que describan la estructura de un libro (Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Los 100 mejores libros del siglo XX, Diez días que conmovieron al mundo) o transmitan un mensaje de marketing. Las cuantificaciones ayudan a los lectores a comprender lo que tienes para decir y son fáciles de recordar. Pero, sobre todo, atraen atención.

7. Vende el beneficio

  • Duplicar su dinero antes de fin de año.
  • Perder 4.5 kg en treinta días.
  • Conseguir el trabajo que desea, hoy mismo.

Los beneficios son claros: dinero, pérdida de peso, trabajo. El secreto para lograr estos cometidos puede estar en el método propuesto por el libro, en sus características. De manera similar, un trama intrincada es una característica; una lectura placentera es un beneficio. Una trama intrincada puede hacer que nos deleitemos con la lectura, pero nadie recomienda un libro porque la trama es intrincada.

8. Conoce a tu lector

¡Requisto principal! Debes saber para quien estás escribiendo el texto. Si estás escribiendo para promover un libro profesional por correo directo, debes conocer los intereses de los profesionales a los que te estás dirigiendo:

  • ¿De qué manera podrá este libro satisfacer sus necesidades?
  • ¿Qué pruebas deberás darle para demostrar la credibilidad?
  • ¿Están habituados a realizar compras por correo?
  • ¿Sólo responderán si se les ofrece una garantía?

Si no puedes responder estas preguntas, quizás estés haciendo los preparativos para desperdiciar una gran cantidad de dinero.

Recuerda que hay textos promocionales para cada ocasión. Sé versátil y ten en cuenta cuál es la principal función del texto promocional que estás escribiendo.