A estas alturas esperemos que hayas descubierto que la trama básica de una novela negra no es tan complicada. Si te deshaces de todas las cosas de alrededor, verás que se trata de que se te ocurra un motivo, un asesino y un modus operandi (o dos). Ahora vamos a tomar este esqueleto y poner algo de carne. Empezaremos con la parte más importante…

Construir la tensión

Construir la tensión es la esencia del oficio de escritor de novela negra, cuyo miedo más grande es aburrir a los lectores. Hay muchos trucos que puedes usar para crear tensión:

Cambiar el entorno externo

El entonrno externo es lo que solemos llamar simplemente “escenario”. Podrías querer cambiar la ciudad, el país, la cultura, lo que sea. En Los gritos del pasado, Camila Läckberg sitúa a dos partes de la familia Hulth viviendo en entornos totalmente diferentes. Una rama de la familia vive en una casa señorial, con todo lo que conlleva, mientras que la otra vive una vida de miseria y mucho crimen en una mugrienta casucha. En La princesa del hielo, en cambio, eligió enmarcar parte de la historia en Göteborg, donde viven algunos de los personajes principales. Los dos son ejemplos de cómo se puede crear la tensión por cambiar el entorno externo.

En otras palabras, hay muchas maneras de variar el escenario, sin cambiar exclusivamente el geográfico.

¡Usa tu imaginación!

Cambiar en entorno interno

Nuestro entorno interno comprende las cosas que tenemos dentro de nosotros: pensamientos, ideas, personalidad, etc. El entorno interno puedes cambiarlo por la simple observación de hechos desde la perspectiva de los diferentes personajes. Esto es algo que a la misma Camila Läckberg le gusta hacer en su escritura. En La princesa de hielo y Los gritos del pasado constantemente varía la persona a quien sigue el lector. Esto también crea transformaciones naturales en el tiempo, el tono, etcétera.

Lanzar algunas pistas falsas

Hay diferentes maneras para explotar esta herramienta de la tensión. Una es crear un personaje que tenga una falta de interés total y de oportunidad para asesinar, y que parezca completamente inocente. Según la antigua teoría de que “el asesino” es siempre quien menos esperas, los lectores estarán viendo a esta persona como un halcón…

Quizá un personaje es víctima de un intento de asesinato y la policiía está sobre la pista de quien intentó matarlo. Pero realmente, la víctima es el asesino y fingió el ataque. ¡Hacer parecer al asesino como una de sus potenciales víctimas es un clásico ejemplo de pista falsa!

El cielo es el límite de lo que puede hacerse para confundir al lector, con um poco de imaginación. El propósito de las pistas falsas es, por tanto, atraer la sospecha de los lectores en una dirección simulada. Usada correctamente, es una de las mejores herramientas de tensión a disposición del escritor de novela negra.

Varios sospechosos

Asegúrate de que haya más de una persona en la historia con un motivo para matar. Si solo una persona tiene motivos, un lector experimentado la descubrirá inmediatamente.

Insinuación

Una herramienta muy efectiva es la de insinuar, por ejemplo, que alguien siempre oculta un secreto. Los lectores no sabrán qué es, o incluso aunque lo sepan no tendrán nada que ver con el asesino, pero no podrán contener su curiosidad. Lo que haces un la práctica es contar a los lectores sólo una pequeña parte de la verdad.

Cliff-hangers

Es una técnica que consiste en cerrar una escena en el clímax. El término proviene del mundo de la televisión, cuando los productores acababan un episodio con alguien literalmente colgado de un acantilado para asegurarse que los espectadores vieran el capítulo siguiente con el fin de descubrir el destino del personaje.

En el mundo de los escritores de novela negra, el personaje principal, por ejemplo, da col algo vital para el caso hacia el final de un capítulo, pero éste acaba antes de que los lectores descubran exactamente qué ha descubierto. O bien una persona puede acabar en una situación difícil, y pasar a una segunda fila por un tiempo mientras el autor traslada la curiosidad de los lectores a otras partes de la historia. Aquí, también, lo único que te sostiene es tu  imaginación.

Ejercicios:

1. Elige un libro de Agatha Christie y léelo dos veces. La segunda vez, cuando sepas quién es el asesino y qué pistas se han utilizado, verás cómo va colocando elegantemente las pistas, a menudo de forma completamente descarada.

2. Escribe cuatro pasajes cortos de por lo menos media cuartilla. Cierra cada uno con un cliff-hanger. Varía el cliff-hanger que uses. Los pasajes no tienen que estar conectados entre sí.

3. Describe cómo una mujer va de compras con su hija. Escribe cuatro variaciones en diferentes escenarios. Cambia el país, la cultura, el periodo de tiempo, o lo que se te ocurra. Nota cómo el mismo hecho puede ser totalmente dependiente del entorno externo que has elegido por su contenido, estilo, etcétera.

Läckberg, Camila, La escuela del crimen: Océano.