Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede lograr.

Voluntad, deseo, placer por la palabra, eso es lo que te permitirá ver plasmadas tus ideas en un libro. A nadie se le puede obligar a escribir. Tú eres el dueño del querer hacer.

Detrás de las grandes obras hay disciplina, perseverancia, terquedad, autocrítica… ¡Exígete! Al principio tienes que hacer un gran esfuerzo, pero cuando el trabajo toma forma, la pasión puede con todo y se torna fácil.

Seguramente tus días están llenos de un sinfín de actividades y te preguntarás: “¿En qué momento podré escribir?” Es en este punto donde entra la disciplina, las ganas que cada persona tiene para dedicar ese tiempo libre, que a veces puede ser poco, en escribir.

Date el tiempo, el espacio. Cada uno de nosotros sabemos cual es nuestra capacidad, analiza bien cuánto tiempo tienes disponible al día y con base en eso fíjate una meta de palabras o caracteres diarios. Recuerda que no habrá nadie vigilando que lo hagas, tienes que tener eso en mente, solo está en ti. Dentro de poco tiempo te irás dando cuenta del magnífico avance que tendrás, y cada día te exigirás más y más. ¡Lograrás cosas maravillosas!

Cuando ya tienes un objetivo completamente visualizado, sabes que debes hacer lo que sabes hacer y que lo harás con mucho gusto.

Si ya tienes en mente el tema del que quieres escribir, lo mejor que puedes hacer es leer. Lee todos los días información referente a eso, ten por seguro que te ayudará a tener ideas más claras. Esa información te abrirá la mente.

En cuanto eches a volar la imaginación, no pares, escribe todo lo que te venga a la mente. Ya después podrás corregir aquellos detalles que no sean de tu agrado y agregar algunos elementos que en ese momento no pensaste que pudieran ser parte de la historia. Lo mismo pasa con la redacción, no pienses en ella mientras estés escribiendo, es lo que menos importa en ese momento, no debes cortar tu inspiración por eso. Al final podrás ir corrigiendo aquellos errores ortográficos, y, si no eres muy bueno en eso ¡Puedes pedir ayuda a alguien para sacarle brillo a tu obra!

Evita pausas, distracciones, si pierdes inercia, recupérala lo antes posible, no olvides que al final tendrás una gran recompensa: la satisfacción de haberlo logrado. Y, ¿por qué no? De ver publicado tú libro.

La autodisciplina que estarás implementando a partir de hoy es un motor, una motivación que estará dentro de tu mente, recordándote el compromiso que adquiriste contigo mismo y que te ayudará, tanto en este mundo de la escritura, como en el personal.

No esperes más tiempo, ¡inténtalo!

“La inspiración existe pero hay que encontrarla trabajando” Picasso.