Crea historias, no lecciones.

¿Alguna vez has tenido la curiosidad de saber cuál es la mejor manera de escribir? Para realizar un escrito poderoso lo primero que necesitas es tener un tiempo a solas, en un lugar silencioso y tranquilo. Ten en cuenta que siempre una frontera de tiempo y espacio son importantes para que la creatividad fluya.

Antes de iniciar identifica tu propósito.

Entiende cual será el público lector al que te dirigirás y enfócate en él, para que puedas identificar dónde se encuentra antes de la lectura y así puedas establecer un objetivo de dónde quieres que se encuentre después de la lectura.

Para que logres una conexión fuerte con el lector inicia con contundencia.

Hay cinco maneras probadas que seguro te servirán para poder iniciar: Personal (algo que te importa o que te ha pasado), Inesperada (escribe una nota que sacuda, y ¿por qué no? ve contra el pensamiento tradicional), Novedosa (crea una historia nunca contada, logra crear en la mente del lector una imagen nunca antes vista), Retadora (utiliza frases provocativas que los hagan pensar) y por último Humorosa (no me refiero a que trates de contar un chiste, puedes hacer una observación irónica o contar alguna anécdota).

Es importante que hagas una buena historia que incluya conflictos, contrastes, problemas y por supuesto, soluciones. Normalmente, los elementos emocionales dejan huella en los lectores. Atrápalos con pasión, proximidad y diversión. La pregunta clave es: ¿Cómo puedo demostrarles que este tema o información les interesa?

No permitas que los lectores se pierdan.

Para mantenerlos enganchados varía el ritmo con textos sorprendentes. Introduce estímulos emocionales como una historia, un caso o alguna imagen relevante que describas.

¡Algo importante! Elimina las palabras extrañas. Cuando los lectores dejan de entender, es muy probable que dejen de leer.

Termina siempre con un poderoso final.

Cuando tus ideas son transferidas a otros, tu mensaje tiene resonancia. Haz un cierre pegajoso. ¿Cómo hacerlo? Los mensajes más pegajosos contienen seis elementos: Simples (elimina cualquier detalle que no sea esencial, para que tu punto final sea lo más relevante), Inesperados (¡resuelve los misterios planteados en el principio!), Concretos (con una breve historia), Creíbles (si con tu escrito va el poder hacer algún tipo de cita o plasmar algunas estadísticas de fuentes de información confiables, puedes hacerlo), Emocionales (cuando le llegamos a los lectores en sus emociones, logramos que se identifiquen inmediatamente con la historia, y para cerrar con broche de oro hazlo Relatado (muestra el problema y la solución de forma concreta). Entre más pegajoso sea tu mensaje final, es más probable que sea recordado.

Toma en cuenta estos pasos, pero primero elimina todos los hábitos antiguos y las reglas que te han estado sujetando. La naturalidad en la entrega amplificará tu mensaje en una forma que será notado, entendido y recordado.

Crea historias, no lecciones. ¡Las mejores historias son obras de arte!