Traducido del blog de Seth Godin

Nadie jamás tiene parálisis del hablador. Nadie se levanta en la mañana, descubre que no tiene nada que decir y se sienta en silencio, por días o semanas, hasta que la musa lo golpea, hasta que el momento es correcto, hasta que toda la locura de su vida se ha calmado.

¿Entonces por qué la parálisis del escritor es endémica?

La razón por la que no tenemos parálisis del hablador es porque tenemos el hábito de hablar sin mucha preocupación de si nuestro estúpido parlotear estará rondándonos. Hablar es barato. Hablar es efímero. Lo dicho puede ser facilmente negado.

Hablamos mal, y luego, eventualmente (o algunas veces), hablamos inteligentemente. Vamos mejorando nuestra forma de hablar precisamente porque hablamos. Vemos lo que funciona y lo que no, y si somos intuitivos, hacemos más de lo que funciona. ¿Cómo alguien puede tener parálisis del hablador después de toda esta práctica?

La parálisis del escritor no es difícil de curar.

Solamente escribe mal. Continúa escribiendo mal, en público, hasta que puedas escribir mejor.

Yo creo que todo el mundo debería escribir públicamente. Haz un blog. O usa Squidoo o Tumblr o un sitio de microblogging. Usa un alias si quieres. Inhabilita los comentarios, claramente no necesitas más crítica, necesitas más escritura.

Hazlo todos los días. Cada día sin falta. No un diario, no ficción, solo análisis. Escritura clara y fresca sobre lo que ves en el mundo. O quieres ver. O enseñar (por escrito). Dinos cómo hacer algo.

Si tú sabes que tienes que escribir algo todos y cada uno de los días, aunque sea un párrafo, mejorarás tu escritura. Si te preocupa la calidad, claro, entonces no escribir no es un problema, porque cero es perfecto y sin defectos. No hacer nada es seguro.

La segunda cosa mejor que cero es algo mejor que malo. Entonces si tú sabes que tienes que escribir mañana, tu cerebro comenzará a trabajar en algo mejor que malo. Y entonces tú inevitablemente redefinirás lo que es malo y mañana harás algo mejor que eso. Y una y otra vez.

Escribe como hablas. Siempre.